Gracias porque entre gracia y desgracia, verdad y falacia,
democracia y burocracia de la aristocracia,
acción y actitudes reacias, el desde y el hacia,
se mezcla la magnesia con la gimnasia y el vivir se sacia.
¿Gracias a quién? ¿A Zeus el de Grecia o a Buda el de Asia?
No sé, no hablemos de anestesias con intenciones de eutanasia.
Dios bendiga a los nativoamericanos que murieron en días como este
y a los que descendientes de cuyos verdugos asesinan en su nombre.
Gracias porque entre trescientos sesenta y cinco días, y a veces más,
encontramos uno.
Gracias porque mi moña no es lacia.