Aquí amanece más temprano y las musas se embriagan y no ceden aunque no se sacien sus sedes.
Postes anaranjados y billboards disimulan que la era se estrangula hora tras hora en la espera
De un mesías hambriento en un cartón sobre la acera augurando panes y peces.
Habrán heces donde se convoquen pechos con eses. Efes por ases.
Aché pa’ los cheches pero no seré de esos
De los neutrales, imparciales, apolíticos, takin’ it easy, YOLO.
Espectro espectador reproductor de mi espectáculo tragicomediantesco.
Morder la mano de quien da de comer, aún cuando es la propia.
Claman adiós. Ojalá. Callan secretos las voces.
Reclaman los hombres y condenan las masas.
Aclaman las mises sin dormirse en las misas
O morirse de risa ignorándose, pensándose su antítesis.
No se piensan la esquina, el sudor femenino naciéndolos,
el frío burlado con sudor solidario.
Armarios abandonados, la inocencia presa.
No razonan que se sazonan siendo presa.
Se lavan las manos para brillar la bandeja que será su calvario.
Brillan por su ausencia. No meten la cuchara, dicen.
No rompen un plato, es su espacio en la vajilla.
Se ignoran pequeños, están de rodillas.
Se piensan ilesos. Ilusos. Reclusos de la paz.
Se visten de antifaz muy contrario a mi capucha.
Cuervos, de paloma su disfraz y se embuchan.
Se da una lucha indeleble, debilucha, ensimismada
Gimen solos, tan cerca y no se escuchan.
Que la rabia se pegue cual bostezo.
Que el hambre existe. La violencia existe.
No pueden pensarse luego.